“¿Qué opinaría Freud de esto?”. Sobre sexualidades y más…

¿Qué opinaría Freud de esto?”. Sobre sexualidades y más…

Comunicación para la Jornada de los Colegios Clínicos en Gijón. 27 de mayo de 2017

¿Qué opinaría Freud de esto? es el comentario inicial que aparecía en el Facebook de la FFCLE del 12-3-2017 en relación a un artículo que allí se publicaba, escrito por una psicóloga escolar. Ella lo titulaba así: “Soy una niña…¿por qué tengo nombre de niño?”. Y allí se proponían 11 items que supuestamente permitirían reconocer al niño/a transexual. Por ejemplo: hablar sobre sí mismo en el género contrario, cambiarse el nombre por otro de distinto género, etc. No me voy a ocupar de este tema de la supuesta transexualidad infantil, ni mucho menos de ese artículo; pero sí quiero destacar uno de esos ítems, el nº 10, que me resultó especialmente curioso, en tanto no es nada curioso, sino más bien corriente para el Psicoanálisis de inspiración freudiana; y que al mismo tiempo me inspiró para escribir esta comunicación; dice así: “Emilia pregunta: ¿Cuándo me saldrá un pene? Mientras que Andrés dice: ¿Se me va a caer la colita cuando sea mayor y tendré vulva?” Creo que nos resultará obvio preguntarnos si ese supuesto indicador de eso que se busca ¿es tan distinto de los viejos complejos de envidia del pene y complejo de castración para unas y otros…?

Evidentemente no tengo nada que responder a la pregunta inicial sobre lo que diría Freud si viviera en esta contemporaneidad ¿Cómo saberlo? Pero sí como lectora de Freud y de Lacan y practicante del psicoanálisis quiero plantear cuatro puntos más, que pienso en relación al tema que nos convoca, que nos convocó ya en Barcelona en febrero en una Jornada conjunta entre Foro y Colegio clínico, y también en el curso sobre SEXUALIDADES que estamos dictando en ACCEP. Y luego, una breve teorización en relación a estas cuestiones.

  1. Cuando los teóricos de la identidad de género vienen a decir que no se nace hombre ni mujer…pues ¡Aleluya, eso es freudolacaniano! Ciertamente que la anatomía no es el destino. Pero, oh paradoja! Cuando algunos trans buscan afanosamente un cuerpo modificado, operado, en fin, su sexo reasignado (ya no es sólo género), entonces resulta que…la anatomía deviene imaginariamente el destino; un destino buscado y, como un nuevo semblante, encontrado.
  2. Cuando Freud propone una elección de objeto para cada conjunto: homosexuales y heterosexuales; y nos deja muy claro que el recorrido que conduce a ello es tan arduo y difícil para unos y para otros, elijan lo que elijan; es en tanto nos muestra que a los sujetos de ambos grupos- homo y heterosexual- los guía en su elección el Edipo y el inevitable golpe contra la roca viva de la castración, que es para todos y cada uno…Pues entonces, aquí no está la anatomía como destino, pero sí la castración; y aquello que (con Lacan) de ella deviene, que es- para homosexuales, heterosexuales y más- la falta de proporción sexual. Y ésta es la cuestión para la cual: cada tipo de elección de objeto no será más que una estrategia entre otras- que se podrán ver- para poder hacer con esta inexistencia.
  3. Por esto, cuando Lacan indica que cada parletre se hace su propia sexuación, colocándose donde quiera o pueda, del lado masculino o del lado femenino…bien, aquí y muy claramente el indicador está lejos de ser la anatomía y ni siquiera la elección de objeto. Aquí lo que comanda es el goce, la modalidad de goce, femenino o masculino, de cada sujeto, que hace que éste busque/encuentre su ubicación, su fórmula sexuada.
  4. Y si volvemos a pensar en la reasignación de sexo- un sexo asignado desde la ciencia médica que hormona u opera, y desde el registro civil que inscribe otro nombre de pila- yo al menos no pienso en abstracto si la transexualidad comporta o no una psicosis. Sabemos que un discurso – que es actual y por lo tanto Amo- provoca modificaciones en la subjetividad de la época; y tanto los datos que nos va aportando la clínica contemporánea – tanto cuando se tiene la ocasión de escuchar a estos sujetos reasignados, como cuando se los ve desempeñarse en la vida con su nueva identidad y su recreada anatomía…- bueno, eso no nos permite concluir que se trata de una psicosis, salvo cuando se es psicótico. Por lo tanto no vale pensar en general, sino obviamente en cada caso, como lo hacemos cada día con cada sujeto en consulta. Pero lo que sí me hace pensar es: si algunos de estos sujetos que van a demandar que se les reasigne el otro sexo- a operarse por ejemplo- si se encontraran antes pudiendo hacer un trabajo con su inconsciente, es decir, en un análisis… ¿no barajaría alguno la posibilidad de tomar su goce como criterio para sexuarse del lado hombre o del lado mujer? Al menos, para el propio cuerpo ¿no les resultaría menos sangrante que tomar como criterio de sexuación una anatomía rehecha, modificada o evirada?
  5. Lógicamente digo todo esto desde el terreno del Psicoanálisis donde estamos situados. Del lado del derecho, de los derechos y libertades individuales y colectivos de los ciudadanos, bienvenidos tanto los que se eligen según su goce, como los que prefieren transitar quasi biológicamente al otro sexo. Pero ¡ojo- vuelvo al psicoanálisis- no hacerse ilusiones! Que siendo rigurosos como Lacan lo era, no hay Otro sexo al que dirigirse. A ese Otro, ni a su cuerpo en tanto tal, ninguno tiene acceso- salvo parcial y fantasmáticamente.

 

Y es aquí donde quiero introducir alguna reflexión inspirada en Lacan de los años 70:

Esa asimetría entre cómo se deviene hombre y cómo se deviene mujer, que Freud comenzó a ver a partir de 1925 desde su propia narrativa edípica, Lacan la encuentra magistralmente desde la lógica de sus fórmulas de la sexuación: ninguna concesión a la más mínima simetría, ni por lo universal y particular, ni por lo negativizado y positivizado. Allí hay dos lados asimétricamente diferenciados: de un lado- el masculino- la excepción que permite la afirmación del todo fálico; y del otro- el femenino- una doble negación que permite negar el todo fálico. Esto para los hablantes más o menos neuróticos.

Pero lógicamente, tampoco hay simetría alguna para los sujetos situados en esas otras sexualidades- neuróticos o lo que fueren.Ya en Ideas Directrices para un Congreso sobre sexualidad femenina, Lacan dice una frase curiosa: habla de la “naturalidad con que semejantes mujeres [las homosexuales femeninas] proclaman su calidad de hombres”, a diferencia, dice, de ciertos “delirios transexualistas” masculinos.

Pero aún más: Con esto Lacan indica no sólo la asimetría entre posiciones adoptadas por mujeres y hombres de “otras sexualidades” en relación a las identificaciones y al deseo sexual, sino que, sobre todo, se va acercando a una lógica mucho más rigurosa (la de su Seminario “…o peor”, y luego “Aún”, entre 1971 y 1973) en la que mostrará que cada Uno no siempre es el Otro para ese otro, por ejemplo: el hombre NO ES el Otro sexo para una mujer. Por qué? Porque se trata del Uno, sólo Uno; 1- 1- 1, el Hayuno (como lo llama en “…au pire”- Seminario que preparará ACCEP), entonces, si sólo hayuno no hay Otro (no hay Dos, dice también) Entonces tendríamos el hombre- en representación de ese Uno, Uno fálico, Un sexo, que sí hay. Y la mujer, que es el Otro, el Otro sexo que no hay. De ahí que para una mujer, el Otro sexo es también la mujer; de donde resulta: la mujer como Otra de sí misma. Por eso usa ese término “naturalidad” para las lesbianas: si ellas pueden afirmar con naturalidad su lugar masculino, es porque, desde ahí, desde el lugar del Uno fálico que la homosexual femenina quiere encarnar en la parada sexual, puede tomar más directamente a Otra mujer como objeto, como el Otro sexo, el que no hay; y ahí encontrará esa Otra para sí misma- que parece finalmente, lo esencial de la mujer-, pero que resultaría perfectamente “natural” para las lesbianas.

Lacan da un paso más y en 1972, en el Seminario “Aún”, lanzará otra provocación/verdad: que “heterosexual es todo aquel que ame a las mujeres”. También, dentro de esta misma lógica, dirá su otra frase escandalosa: la mujerno existe. Para aclarar enseguida que sí existen las mujeres; justamente porque responden a ser Uno, Una, Una por Una. Pero al mismo tiempo ellas- vuelta a la paradoja- una por una tienen esa posibilidad de salirse del goce del Uno, del Uno fálico, y migrar, aunque sea por un momento, hacia el Otro…goce. Pero en efecto, si eso ocurre, es sólo por un momento; porque después, de eso, ellas casi nada saben ni dicen. Y por descontado, ese momento no es la relación sexual. Esa no hay, al no haber el Otro sexo con el que hacer la relación o proporción.

Frente a este panorama, sólo queda para el parletre la pequeña estrategia particular; estrategia para poder arreglarse con el Otro sexo que no hay y con la proporción sexual que no existe: algunos querrán buscarlo en un partenaire que posea atributos anatómicos diferentes de los propios; otros se propondrán como siendo ellos mismos el Otro sexo para aquel que sólo es su semejante, anatómicamente hablando; habrá quienes crean que al Otro sexo lo encontrarán en ellos mismos migrando de género o procurándose una nueva anatomía y con ella un supuesto nuevo destino. Pero, en el fondo, no dejan de ser estrategias más o menos fantasmáticas para poder tolerar la falta de relación sexual.

Y volviendo a la pregunta inicial: yo no sé qué opinaría Freud ni tampoco Lacan del artículo de esa psicóloga sobre los supuestos niños transexuales- de lo cual ha quedado claro que no me he ocupado aquí. Pero esto es lo que se me ha ocurrido decir sobre algunas de las cuestiones que nos convocan; mal o bien, pero gracias a lo que creo entender de ellos.

 

M. Inés Rosales Manfredi

Barcelona, 12 de mayo de 2017

 

—————————————————————————————————————–